Hoy, me levanté de la cama, me mire al espejo y me sonrei a mi misma mientras me decía que ya estaba bien, que ya era hora de dejar las lágrimas para cuando haya sequía en el país.
Tenía que ponerme los zapatos que tuviesen mas tacón de mi armario para poder estar más cerca del cielo y así cumplir mis sueños. No hay nadie que merezca que yo esté mal y por eso a partir de hoy empiezo a vivir la vida, pero a vivirla de buena forma, para que con los años mejore, como el vino.
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